Bertín Osborne ha tenido que cancelar el concierto que tenía previsto con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen en el barrio madrileño de Chamberí debido a problemas de salud. Hace dos semanas, el 3 de julio, sí cantó en la gala de aniversario de Bingo Las Vegas y contó que se había recuperado de la neumonía que había sufrido en mayo. Parecía que sus problemas físicos se habían solucionado y, de ahí, que se anunciara este nuevo concierto.
El cantante es un hombre que se cuida físicamente y lleva una vida sana, con ejercicio diario en su finca, la Hacienda San José, situada en Alcalá de Guadaíra. Viaja a Madrid con frecuencia para estar con sus hijos, pero donde más le gusta encontrarse es en el campo, lugar en el que pasará el verano.
"No soy hombre de asfalto. Me gusta levantarme aquí, en mi casa de Sevilla; montar a caballo; organizarme en este escenario, y que vengan los amigos y la familia. Este es mi mundo y aquí es donde soy feliz", me contaba durante la entrega de los Premios Escaparate.
"Estoy resignado, qué le voy a hacer. Lo que quiero es librarme de esto de una vez por todas, porque es un horror. Soy muy optimista y creo que esta vez será la buena, que conseguiré dejar atrás esta historia y volveré a cantar. Puedo hacer una vida más o menos normal porque soy una máquina de hacer cosas. El problema es que, cuando canto, me ahogo, me asfixio. Tengo que respirar profundamente incluso para hablar. Tengo la saturación muy baja. En fin, estoy seguro de que mejoraré", me dice.
